Un aumento sostenido en más de tres décadas
Según EFE Salud, entre 1990 y 2023 los casos de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa crecieron un 71 % en el mundo. Esto quiere decir que, en 2023, más de 18 millones de personas tenían un diagnóstico de alguno de estos trastornos de la alimentación.
El medio señala que estas condiciones afectan principalmente a mujeres y niñas de entre 10 y 24 años. El titular también indica que las tasas seguirán en aumento. Conviene leer esa parte como una proyección, es decir, una estimación sobre la tendencia, y no como un dato ya ocurrido.
Qué son la anorexia y la bulimia nerviosa
La anorexia nerviosa se caracteriza por una restricción marcada de la comida, un miedo intenso a subir de peso y una percepción distorsionada del propio cuerpo. La bulimia nerviosa, en cambio, se asocia a episodios de atracón seguidos de conductas compensatorias, como provocarse vómitos o usar laxantes sin necesidad médica.
Ambos son trastornos mentales complejos. No se deben a falta de voluntad y suelen involucrar factores biológicos, psicológicos y sociales. Por lo general, su abordaje es multidisciplinario, con participación de profesionales de medicina, psicología, nutrición y psiquiatría.
Por qué preocupa que afecte a jóvenes
El rango de 10 a 24 años coincide con etapas de cambios físicos, presión social y construcción de la identidad, lo que puede hacer a estas personas más vulnerables. Por eso, la detección temprana se considera clave para una mejor atención.
Señales que familias y docentes pueden observar
- Pérdida o aumento de peso marcado y repentino
- Evitar comidas familiares o en grupo
- Preocupación excesiva por calorías, dietas o el peso
- Aislamiento social y cambios de ánimo
- Uso frecuente del baño después de comer
Qué significa para el lector y qué falta saber
El resumen disponible de la noticia no detalla la metodología ni las fuentes de cada cifra, así que conviene revisar el reporte original para conocer el desglose por regiones. Tampoco se puede saber, a partir de este texto, cuántas de estas personas reciben tratamiento.
Si alguien nota cambios en su alimentación o en su relación con el cuerpo, o sospecha que una persona cercana lo vive, lo más útil es buscar orientación con un profesional de la salud. Esta información no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
Con información de EFE Salud.